English versión
I always say that to walk around Old Havana is to enter a place full of history and beauty where every little space offers a wonder to be discovered. Whether walking along its cobblestone streets, admiring its architecture or resting under the shade of its trees in any of its parks, there is always something that captivates our gaze.
In this tour I share with you, I show you several emblematic sites of the city in a small space. My destination is between the avenues officially named Bélgica and Agramonte, although in Old Havana many streets are known by names other than their original ones. From this privileged point you have a panoramic view of several buildings and monuments with a high historical, architectural and cultural value.
I reach the site from Obispo Street, one of the busiest and liveliest avenues. Its access is restricted to vehicular traffic, making it a pedestrian walkway par excellence. Both Cubans and foreigners pass through it daily, attracted by the large number of commercial establishments of all kinds that make it a commercial and cultural corridor.
Before reaching the spacious square located between the Universal Art Museum and the Manzana Kempinski Hotel, which is my destination, I arrive at a small park in honour of the Cuban engineer Francisco de Albear y Lara. Albear was the creator of the famous Havana Aqueduct, one of the constructions that make up the seven wonders of civil engineering in Cuba. Despite being over a hundred years old, it is still a fundamental part of the city's water supply system.
In the centre of the park stands a beautiful white marble sculpture where the life-size figure of Albear seems to be absorbed in thought while looking at some notes he is holding in his hand. At his feet a perpetual wreath of flowers pays homage to him, reminding us of the importance of his work in the urban development of the city.
Crossing Avenida Bélgica, also known as Monserrate, which runs in front of this park, I find myself in a large square. It is impossible to stand here and not stop to admire the surroundings. Its cobblestone floor and the atmosphere that envelops it makes you think you are stepping through an invisible door and straight into another era.
In the surrounding area you will find classic cars from the last century and horse-drawn carriages. This is a very characteristic scene of Old Havana, where time often seems to stand still.
In front of me is the spectacular view of Parque Martí, surrounded by lush vegetation and guarded by some of the city's most iconic buildings. Surrounding it is the majestic architecture of the Alicia Alonso Theatre, the elegant Hotel Inglaterra and the imposing golden dome of the National Capitol.
Old Havana is a city that surprises and seduces us at every step, giving us the essence of its identity in every corner.
Versión en Español
Siempre digo que recorrer La Habana Vieja es adentrarse en un sitio lleno de historia y belleza donde cada pequeño espacio ofrece una maravilla por descubrir. Ya sea caminando por sus calles adoquinadas, admirando su arquitectura o descansando bajo la sombra de sus árboles en cualquiera de sus parques, siempre hay algo que cautiva nuestra mirada.
En este recorrido que les comparto, les muestro varios sitios emblemáticos de la ciudad en un pequeño espacio. Mi destino se encuentra entre las avenidas oficialmente nombradas Bélgica y Agramonte, aunque en La Habana Vieja muchas calles son conocidas por nombres diferentes a los originales. Desde este punto privilegiado se tiene una vista panorámica de diversas edificaciones y monumentos con un alto valor histórico, arquitectónico y cultural.
Llegue al lugar desde la Calle Obispo una de las avenidas más concurridas y llena de vida. Su acceso está restringido al tráfico de vehículos, permitiendo que sea un paseo peatonal por excelencia. Diariamente transitan por ella tanto cubanos como extranjeros atraídos además por la gran cantidad de establecimientos comerciales de todo tipo que la convierten en un corredor comercial y cultural.
Antes de llegar a la espaciosa plaza ubicada entre el Museo de Arte Universal y la el Hotel Manzana Kempinski, que es el destino al que me dirijo, llego a un pequeño parque en honor al ingeniero cubano Francisco de Albear y Lara. Albear fue el creador del conocido Acueducto de La Habana, una de las construcciones que conforman las siete maravillas de la ingeniería civil en Cuba. A pesar de tener más de cien años, aún sigue siendo una pieza fundamental en el sistema de abastecimiento de agua de la ciudad.
En el centro del parque se alza una hermosa escultura de mármol blanco donde la figura de Albear a tamaño natural parece absorta en sus pensamientos mientras observa unos apuntes que sostiene en su mano. A sus pies una corona de flores perpetua rinde le homenaje recordándonos la importancia de su obra en el desarrollo urbano de la ciudad.
Al cruzar la Avenida Bélgica, también conocida como Monserrate, que se extiende frente a este parque, me hallo en una amplia plazoleta. Estar parada aquí y no detenerme a admirar el entorno resulta imposible. Su suelo adoquinado y la atmósfera que la envuelve nos hace pensar que traspasamos una puerta invisible y salimos directamente a otra época.
En los alrededores encontramos autos clásicos del siglo pasado y coches tirados por caballos. Este es un escenario muy característico de La Habana Vieja, donde muchas veces el tiempo parece detenerse.
Al Frente tengo la espectacular vista del Parque Martí, rodeado de frondosa vegetación y custodiado por algunos de los edificios más icónicos de la ciudad. A su alrededor se erige la majestuosa arquitectura del Teatro Alicia Alonso, el elegante Hotel Inglaterra y la imponente cúpula dorada del Capitolio Nacional.
La Habana Vieja es una ciudad que nos sorprende y seduce a cada paso, regalándonos en cada rincón la esencia de su identidad.